Como puede verse, y aunque no es corriente hacerlo a doble aire -que no a doble mano, pues cada cual es responsable de lo suyo- ahora que hay tanto poeta volteando, hemos querido recuperar el sano, y a la vez viejo y moderno, sabor del soneto, esa estrofa tan bien curtida que es capaz de acoger, en tan solo 14 versos, cualquier pecado o cualquier alegría de la vida.
Cualquiera, sí, porque en estos sonetos que ahora te ofrecemos, amigo lector, amiga lectora, hay de casi todo: intimidades, dolores, pasiones, correrías, solidaridad, amores, deseos, angustias, humor y hasta bromas. Vamos, no es un libro con su tema bien tramado, es un libro con días para todos los colores. Y, como igualmente verás, a pesar de la amistad y del cariño que nos tenemos, cada uno de nosotros va por sus propios e impropios caminos y barrancos. Eso sí, Dios en la casa de todos.
Que caigan de pie en el saco bien cosido de vuestros gustos y que sean bienvenidos.




