El destino que corrió Ramón Segura Ferrer (Valderrobres, 1891), presidente de la Diputación Provincial de Teruel al estallar la Guerra Civil, sigue siendo hoy en día un completo misterio. Solo se sabe a ciencia cierta que fue detenido en los primeros compases de la contienda y que fue objeto de una saca de la prisión improvisada en el Seminario de la capital turolense el 18 de agosto de 1936, un episodio narrado por el escritor Ildefonso Manuel Gil, compañero de cautiverio, en su estremecedor Concierto al atardercer.
Nada se sabe de dónde fue conducido ni dónde fue ejecutado ni dónde fue enterrado, ni por orden de quién fue asesinado en el marco de la sangrienta represión sufrida por los republicanos en el verano de 1936 a manos de los sublevados.
El trágico final de Segura le llegó cuando estaba en la cumbre de su carrera política con la presidencia de la máxima institución provincial. Militaba en Izquierda Republicana tras pasar por distintas formaciones de la izquierda turolense, de la que fue una personalidad clave durante la II República. Del poder al paredón repasa la vida del malogrado político, que también fue un joven deseoso de conocer mundo —vivió en Nueva York en tres etapas distintas— y un emprendedor que abrió una sala de cine en su pueblo natal en los albores de la cinematografía como espectáculo de masas.








