Cazarabet conversa con… Ignacio Beltrán, autor de “Vivid por mí”

Cazarabet conversa con…  Ignacio Beltrán, autor de “Vivid por mí” (Comuniter)

 

 

Una obra de narrativa desde la perspicacia más sutil del escritor Ignacio Beltrán.

La sinopsis de esta obra de narrativa..

El autor, Ignacio Beltrán: Zaragozano del año 1971. Aficionado a la lectura desde muy joven, comenzó a dar pequeños pasos en el mundo cultural escribiendo relatos y coeditando el fanzine universitario, Noveles y novelas. Posteriormente se enroló en LSD literatura sin destino, un programa editorial en Radio Topo. Interesado también en la política, fue miembro del Claustro y Junta de Gobierno de la Universidad de Zaragoza a través de la agrupación Entabán, junto a quienes celebró la victoria de Juan José Badiola como rector de la Universidad de Zaragoza en el Restaurante Emilio, sin intuir siquiera los hilos que le conectarían más tarde a aquellas paredes. Durante su Servicio Militar en Ceuta ganó una apuesta publicando un relato corto en el periódico local El faro de Ceuta, hazaña tras la cual atravesó un desierto creativo de casi veinte años. Esta novela pone fin a este desierto.

La sinopsis del libro:

La cárcel priva de libertad, la tortura produce dolor, pero el verdadero objetivo de ambas es arrancar por la fuerza a las personas su dignidad. Se persigue que dejen de ser personas; que, convertidas en animales, sean conducidas al sacrificio con la resignación de la víctima y sin sentimiento alguno de compasión por parte del victimario. Se trata de un juego tan viejo como la misma historia de eso que con mucha condescendencia llamamos humanidad. Un juego que ha repetido muchas veces los tiranos, los fascistas, los verdugos…Un juego al que aquí, en nuestra pobre España, jugaron durante décadas los esbirros del franquismo.

Antonio fue un hombre sencillo, un campesino del pueblo zaragozano de Jaulín al que, como a tantos otros, le hurtaron el futuro, pero nunca la dignidad. Estamos ante una historia real, cuyo autor, Ignacio Beltrán, conoció de primera mano, vivió en su entorno familiar y ahora extrae dolorosamente de lo más profundo de su corazón y sus recuerdos.

Ahora, lector, la tienes en tus manos. Se plasma en esta noche. Asómate a sus páginas con la curiosidad del curioso y el respeto por la dignidad de quien supo conservarla hasta el final.

Explica Plinio el Viejo en su Historia Natural (18.2.9) que de los bienes que la naturaleza concedió al hombre, ninguno hay mejor que una muerte a tiempo, y lo óptimo es que cada cual pueda dársela a sí mismo. Por su parte, Séneca dijo a Nerón: “Tu poder sobre mí se basa en el miedo. Ya no te tengo miedo, así que ya no tienes ningún poder”.

Ignacio Beltrán

Cazarabet conversa con Ignacio  Beltrán:

-Amigo Ignacio, ¿qué te ha llevado a escribir esta obra narrativa, Vivid por mí?, que tiene mucho de narrativa, claro está… pero también de  pensamiento y reflexión…

-La potencia de la historia. Cuando leí las cartas que dejó Antonio (el protagonista), me quedé noqueado unos días, con muchas dudas que quise resolver, me parecía injusto que su historia hubiese quedado enterrada sin pena ni gloria. Después de muchos meses investigando, vi que había mucha documentación y pensé que valía la pena novelarla, y de paso añadir lo que aprendí durante esa etapa en la que fui conociendo más de su vida y la de quienes le rodearon.

-No habíamos hablado todavía contigo amigo, así que si te parece hablamos un poco del ejercicio narrativo, creativo… ¿qué es para ti la narración?;¿te sientes un creador o transmisor de historias?

-Siempre me ha gustado escribir ficción, aunque nunca me había embarcado en un proyecto como este. En esta ocasión por momentos me he limitado a transcribir la historia tal y como estaba recogida en documentos o grabaciones de las personas que han colaborado en el proyecto con sus testimonios, siempre novelándolo para que sea más digerible y más atractivo para el lector/a, así que respondiendo a la pregunta, en esta ocasión hay un poco de las dos cosas, creación en algunos momentos, y en otros pura transmisión de la historia.

-¿Cómo y de qué manera ejerces la creación narrativa?, porque, me da, que tu narrativa tiene objetivos muy, muy claros y determinados… te diría que hasta objetivos que te motivan y que, con la narrativa, reivindicas…

-Sí, aparte de contar lo que sucedió me marqué como objetivo hacer pensar al lector, que no se quede indiferente y olvide la historia nada más cerrar el libro, sino obligarle a reflexionar. Para ello me permití intercalar esos capítulos pequeñitos en los que Os Chotos D’Embún se dirigen a un concierto en Francia un 14 de abril, el viaje y la anécdota final que se relata (real por cierto) son perfectos para rumiar sobre conceptos como apatía y activismo, pasado y presente, derechos y libertades.

-La libertad, la dignidad, son algunos de los que resaltan en Vivid por mí, pero hay más…

-Integridad, ejemplaridad, lucha de clase, valor, sacrificio, fraternidad… son muchos los valores que Antonio va encontrando desde que se integra en una célula del PC, y que van salpicando la novela conforme Antonio nos los va descubriendo.

-Nacen tus creaciones desde el manejo del relato corto y desde allí, se alarga o no, pero dependiendo de… ¿qué?

-Depende de la cantidad de cosas que quieres contar. En este caso había tanto material que era imposible concentrarlo en algo más pequeño, y eso que es una novela corta y que se lee fácil en una tarde. Sin duda hubiera podido alargar la historia y duplicar el tamaño de la novela, pero quería concentrarla para que mantenga el ritmo en todo momento.

-En tus creaciones ¿qué papel quieres darles a los personajes…? ¿Prioritario frente a la trama y al escenario? ¿Qué papel tienen aquí en Vivid por mí?

-En general los personajes ceden terreno frente a la trama, cada uno tiene su función y cuenta lo que tiene que contar, y de ellos sabemos lo justo para que no sean completos desconocidos. Sin embargo Antonio, y un poco también el inspector Tabuenca, sí que tienen un espacio propio, para que el lector comprenda sus motivaciones y se pueda identificar con alguno de los dos, o quizá en ocasiones con ambos.

-El título del libro “Vivid por mí”  es una frase…que ordena, pero sutilmente—imperativa—…dice mucho del contenido de lo que el lector@ se va a encontrar dentro en lo que nos cuentas, ¿no?

-Sí, de algún modo nos transmite ese deseo de Antonio de que su lucha, la lucha de miles de personas que se resistieron a doblegarse a un poder opresor, nos sirva para valorar y defender la herencia que hemos recibido de quienes se sacrificaron. La frase no es solo de Antonio, sino de una generación entera que luchó para entregarnos lo que ahora tenemos.

-Porque parece que el papel de la trama siempre es el eje sobre el que gira todo lo demás—hasta la paciencia, satisfacciones e insatisfacciones del escritor o escritora–, pero a veces la ósmosis entre personajes y trama es tan fuerte que interaccionan de una manera que hacen que la narrativa se mueva como por inercia, ¿piensas que es este el caso?…

-Sí, los personajes tienen cada uno una motivación muy fuerte, acorde al período histórico, y cada uno quiere que el desenlace le sea favorable, todo ello ayuda a que la trama se mueva mientras entendemos lo que quiere cada uno y lo que está dispuesto a hacer para conseguirlo.

-¿Cuál y cómo es el papel que le otorgas al escenario en el que se pasean los personajes y se desarrolla la trama?; aquí, en Vivid sin mí, los escenarios son necesarios porque son esos y no pueden ser otros, ¿verdad?

-Lo cierto es que los escenarios, aunque no he abundado mucho en ellos, llevan detrás muchas horas de investigación. Gracias a páginas web como por ejemplo la de GAZA, pude encontrar muchas fotografías que me ayudaron a complementar lo que contaron quienes vivieron en esa época. En otras ocasiones, como los momentos que se viven en las celdas de la comisaría de Pº María Agustín, fue el testimonio de una persona a la que detuvieron junto a Antonio la que me ayudó a poder no solo describir el escenario, sino entender cómo éste afectó a nuestro protagonista.

-Amigo, ¿qué pretendías al sumergirnos en este ejercicio narrativo…?, me da que quieres mandar muchos mensajes que nos reconcilien con lo que fuimos para trasladarnos al presente e invitarnos a vivir el futuro, ¿es así?

-Totalmente, la idea como decía antes es hacer reflexionar sobre las virtudes y defectos de la transición, cuáles eran los objetivos que había antes de ella, cuáles se consiguieron y cuáles están todavía por conseguir.

-La sugerencia está muy presente en tu manera de decir las cosas, ¿no crees? o ¿qué nos puedes decir?

– La intención efectivamente es sugerir, que sea el lector el que conforme va leyendo se pregunte cosas. Los humanos necesitamos siempre un punto de referencia para poder valorar las cosas, esta novela pretende hacer tambalear ese punto de referencia y forzar al lector/a a replantearse ideas que quizá tenía asumidas.

-Se nota que te lo has pasado bien escribiendo, creando y recreando esta historia, pero que lo sacas muy de “adentro tuyo” y que, de alguna manera, también has sufrido, ¿no?; ¿qué nos puedes comentar?

-A los que no somos profesionales no nos queda otra que arañar horas a la noche para poder escribir, y he de reconocer que por momentos fue muy duro; acostarte después de ponerte en la piel de Antonio en determinadas situaciones te quita el sueño sin remedio. Por el contrario, ha habido momentos de disfrutar, de incorporar mis propios recuerdos a la historia, de levantarme con una idea en la cabeza y desear que llegue pronto la noche para poder incorporarla a la novela.

-¿Los  personajes que muestras y haces desfilar en tu historia han ido cambiando tal como los pensaste en un inicio bajo el influjo de la trama? ¿O es más bien algunos rasgos de la trama los que cambian bajo el influjo, influencia o enamoramiento al que te someten—me refiero a los personajes— a ti como escritor…?

-Al estar la novela basada en la documentación que tenía, más bien han sido los personajes los que se han ido adaptando a la trama, aunque hay excepciones. Marcela por ejemplo es un personaje basado en la información que he podido recopilar, pero había margen para darle forma; empecé diseñando ese personaje de una manera y terminé por tratar de comprenderla y ser justo con ella, y eso afectó levemente a la trama sin salirme de las líneas que ya estaban fijadas.

-Amigo, ¿nos puedes hablar del proceso de documentación, búsqueda de fuentes, lectura de libros y demás que hay detrás de este libro y ejercicio narrativo? Período apasionante, pero muy afanoso y trabajoso que, a veces, incluso nos puede sumergir en cierta ansiedad… ¿qué nos puedes explicar?

-La fase de documentación fue larguísima, he acumulado una buena cantidad de libros la mayoría testimonios de personas que vivieron en esa época, algunos por cierto solo pude encontrarlos gracias a vosotros. Mi hermano me ayudó mucho en esta fase porque consiguió contactar y entrevistarse con algunos históricos del PC como Miguel Galindo, Maruja Cazcarra o el propio Emilio Lacambra, quien ha escrito un epílogo muy emocionante al final del libro. El Archivo General del Ministerio del Interior, dependiente de la Subdirección general de asociaciones, archivos y documentación, también fue muy importante en esa fase, me facilitaron documentación muy valiosa. Hay muchísimas horas invertidas en documentación, todo ello para dar al lector/a una novela que sea lo más precisa posible al menos desde un punto de vista histórico.

-Y, ¿cómo ha sido el día a día de trabajo, tu metodología de trabajo para construir este libro de narración y como decíamos al principio también de pensamiento?

-Una vez hube recopilado toda la información y la repartí por capítulos, comencé a escribir por las noches y los fines de semana, repartiendo el tiempo entre investigación y escritura, al principio casi a partes iguales, y poco a poco la escritura tomó más protagonismo. Reescribir, revisar…todos los capítulos los he releído varias veces, y reescrito muchas de las partes. Cuando tuve la novela terminada la dejé reposar unas semanas antes de volver a leerla completa para corregir y modificar de nuevo algunas cosas.

-Este trabajo, ¿te ha abierto la mente y la curiosidad a indagar más sobre algunos de los aspectos tratados o surgidos desde  el mismo?; ¿nos puedes hablar de trabajos en los que estás sumergido ahora?

-Sin duda he aprendido mucho de una época que prácticamente desconocía, incluso después de terminar la novela he seguido leyendo y aprendiendo muchas cosas, creo que esa curiosidad se quedará ya conmigo para siempre. Hemos oído muchas veces aquello de que es mejor no remover el pasado, pero ahora estoy convencido de que es mejor conocerlo aunque haya que remover recuerdos incómodos. Sobre proyectos futuros todavía no sé lo que haré, no creo que encuentre una historia tan potente y tan documentada como ésta, tengo varias ideas que me rondan la cabeza pero todavía tengo que trabajarlas más.

-Y ¿cómo ha sido trabajar con Comuniter?

-Solo puedo tener buenas palabras para ellos, a pesar de ser una editorial pequeña ponen muchísimo cariño en todo lo que hacen, y eso se nota en el resultado. Creo que Antonio estaría muy contento de que su historia se haya publicado con ellos.

 

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